“El crimen de la Guardia Urbana”: el morbo frente la información

Autor: Iñaki Martínez Azpiroz (@InaMA_1998)

El “crimen de la Guardia Urbana” es el nombre con el que se conoce un caso de presunto asesinato que se habría cometido en mayo de 2017. Un agente de la Guardia Urbana de Barcelona apareció calcinado dentro del maletero de un coche, cerca del pantano de Foix. El Guardia Urbana asesinado era pareja de Rosa Peral, la primera persona investigada; el segundo investigado el examante de Peral, Albert López. Muchos medios de comunicación adoptaron un tono morboso para tratar el presunto asesinato. Entre otros, se encuentran ejemplos en Ara, Crónica Global o Rac1.

En el ‘Telenotícies migdia’ de TV3 del pasado 31 de enero, se publicó una pieza con motivo de la previa de la vista oral que las dos personas investigadas iban a hacer ante un jurado popular. En las imágenes, los investigados reconstruyen el caso ante la juez y el fiscal en las supuestas escenas del crimen.

Desde un punto de vista informativo, estas imágenes no dan ningún dato que ayude a entender el caso, más allá de constatar que ambos investigados tienen versiones contradictorias. Reflejo de ello es el inicio de la pieza. Aparece Rosa Peral, en primer plano, diciendo: “¿A quién llamo? ¿A Mossos voy a llamar, como chillando…? [llora] Es que no os dais cuenta realmente del daño que ha hecho [Albert]. No sé si lo pensáis o no”.

¿Esta pieza de TV3 se ajusta a las líneas de la deontología periodística? Se deben analizar dos derechos de las personas investigadas en el caso: el derecho a la intimidad, y el derecho a la presunción de inocencia.

El libro de estilo de TV3, en su punto 1.2.2.3.1. Dret a la intimitat, habla sobre la ponderación entre el derecho a la intimidad y el derecho a la información. “[…] La libertad de información prevale como criterio general cuando colisiona con el derecho al derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, siempre que la información sea veraz y tenga relevancia o interés público […]” Es un criterio compartido también con códigos deontológicos como el de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), que en punto 4ª de sus principios generales señala que “sólo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento”. Las imágenes expuestas en la pieza de TV3 no aportan, en general, valor informativo; aportan detalles irrelevantes para conocer “curiosidades” del caso. Para ello enseñan el rostro de las dos personas -cabe recordar- que aún no han sido juzgadas.

Además de violar el derecho a la propia imagen de Rosa Peral y Albert López, la pieza también podría estar vulnerando el derecho a la presunción de inocencia. Es verdad que en ningún momento se tilda a los investigados como asesinos, pero el relato denota mentiras, engaños y sospechas sobre las dos personas. Son conjeturas; la justicia aún no se había pronunciado. Varios códigos deontológicos dan pistas en este sentido. La FAPE afirma en el artículo 5 de sus principios generales que “el periodista debe […] evitar al máximo las posibles consecuencias dañosas derivadas del cumplimiento de sus deberes informativos” sobre las personas investigadas por la justicia. Por su parte, el código deontológico del Col·legi de Periodistes de Catalunya, dicta en su artículo 10 que los periodistas “evitarán los prejuicios, así como someter a los implicados a juicios paralelos” en cuanto a su culpabilidad en un delito.

Con todo, la pieza sirve más para mantener la atención de la audiencia que para aportar un nuevo conocimiento. El relato está hecho con un afán de espectacularización y sensacionalismo. En este sentido, el Consejo de Europa, en el artículo 30 de su resolución 1.003, es tajante: no se debe confundir el conflicto o lo espectacular con aquello informativamente relevante.

Los medios de comunicación, y en mayor medida las televisiones públicas, deben atenerse al estricto valor informativo de sus noticias. El entretenimiento tiene su espacio en los medios de comunicación, y es una de las funciones que cumple el periodismo. Sin embargo, desvirtuar los espacios informativos con otras finalidades choca con el derecho del ciudadano a recibir una información veraz.

La intención de la pieza es clara. En una de las imágenes, Rosa Peral habla en el juzgado: “Me asomo y digo ‘¿qué quieres?’, y lo veo [a Albert] con una braga tapándose hasta aquí [señala la altura de la nariz], con ropa oscura, y con un hacha en la mano”. Son diez segundos de imagen. ¿Qué aportan? Morbo.

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